viernes, 19 de agosto de 2011

Sobre Guillermo Arriaga y los 40 de la Cinemateca

Guillermo Arriaga, Foto del FICCI

Y Guillermo Arriaga visitó Colombia y durante dos mañana (del 16 y 17 de agosto) habló ante un auditorio lleno hasta el tope, sobre sus grandes pasiones: el cine, la escritura, la creación, las historias…La cita fue en el antiguo Teatro México, hoy Auditorio Jorge Enrique Molina de la Universidad Central y el motivo: empezar a celebrar, como se debe, los 40 años de la Cinemateca Distrital de Bogotá.

Para quienes no lo recuerdan, Arriaga, es el mexicano que estuvo detrás del guión para tres inolvidables de Alejandro González Inárritu: Amores Perros (cinta ganadora de dos Oscar), 21 Gramos y Babel (con el que fue nominado al Oscar en 2007, en la categoría Mejor Guión).

En el 2008 salió al cine Fuego para la que no sólo hizo el guión sino que se encargó también de la dirección y el año anterior escribió y dirigió el cortometraje El Pozo (2010). Finalmente, vale recordar que en la literatura también ha dejado huella: Escuadrón Guillotina, Un dulce olor a muerte, Retorno 201 y El búfalo de la noche.

Arriaga fue el encargado de abrir la fiesta en la Cinemateca, que durante el resto del  2011 presentará más de 8 ciclos temáticos con unas 220 cintas; tendrá un Encuentro con Autores Latinoamericanos, realizará diez cinematecas itinerantes y tres exposiciones fotográficas sobre el mundo cinematográfico, entre otros eventos. Todos, apoyados por el Instituto Distrital de las Artes – IDARTES.

La siguiente parada de Arriega, después de su paso por Bogotá, será el 9o. Festival de Cine Colombiano de Medellín (del 22 al 26 de agosto de 2010).

Para quienes todavía no las han visto, aquí pueden disfrutarlas en línea:


Aprovechando su visita, vale la pena revisar estos tres videos donde el mexicano habla sobre la: "Construcción de personajes": 





miércoles, 27 de julio de 2011

Joe, Pa'l bailador!

A mí me gusta recordar al Joe Arroyo cantando y bailando, porque con su música, disfruté muchas rumbas y sigo haciéndolo. Por eso, decidí que valía la pena recodar tres canciones: la Mini Mini, Noche de Arreboles y En Barranquilla me quedo. Una pequeña  muestra de su grandeza musical. Espero que las disfruten...




Enlaces recomendados:





domingo, 26 de junio de 2011

My Life as an Undocumented Immigrant

Esta es la historia de un periodista que nació en Filipinas, creció en Estados Unidos, logró trabajar en importantes periódicos y un día, decidió contarle al mundo que era indocumentado, a través de este valioso texto que vale la pena leer en inglés. 

My Life as an Undocumented Immigrant
By José Antonio Vargas
One August morning nearly two decades ago, my mother woke me and put me in a cab. She handed me a jacket. “Baka malamig doon” were among the few words she said. (“It might be cold there.”) When I arrived at the Philippines’ Ninoy Aquino International Airport with her, my aunt and a family friend, I was introduced to a man I’d never seen. They told me he was my uncle. He held my hand as I boarded an airplane for the first time. It was 1993, and I was 12.
My mother wanted to give me a better life, so she sent me thousands of miles away to live with her parents in America — my grandfather (Lolo in Tagalog) and grandmother (Lola). After I arrived in Mountain View, Calif., in the San Francisco Bay Area, I entered sixth grade and quickly grew to love my new home, family and culture. I discovered a passion for language, though it was hard to learn the difference between formal English and American slang. One of my early memories is of a freckled kid in middle school asking me, “What’s up?” I replied, “The sky,” and he and a couple of other kids laughed. I won the eighth-grade spelling bee by memorizing words I couldn’t properly pronounce. (The winning word was “indefatigable.”)
One day when I was 16, I rode my bike to the nearby D.M.V. office to get my driver’s permit. Some of my friends already had their licenses, so I figured it was time. But when I handed the clerk my green card as proof of U.S. residency, she flipped it around, examining it. “This is fake,” she whispered. “Don’t come back here again.”
Lea el texto completo aquí!

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