viernes, 11 de marzo de 2011

En memoria de Glauber Rocha

Muchos pueden haber leído alguna vez esta reseña que el escritor y periodista argentino José Steinsleger, publicara en La Jornada de México en 2005, pero tal vez otro muchos no hayan tenido la oportunidad de disfrutarla y conocer al que es considerado por sus seguidores, un cineasta excepcional: Glauber Rocha, nacido el 14 de marzo de 1939 en Brasil. ¿Quíén fue? ¿Cuál es su legado? ¿Qué tipo de cine creó? ¿Por qué todavía sigue tan vivo como cuándo lo estaba? Aquí les dejo algunas pistas...


por José Steinsleger

Nacido en Vitória da Conquista (Bahía, 1939) y muerto en Río de Janeiro por exceso de creatividad, el funeral del cineasta Glauber Rocha fue propio de un guión suyo: aquel acto espontáneo y catártico de masas, que el 22 de agosto de 1981 puso a cantar y a bailar, en el céntrico parque Lage, a millares de brasileños poseídos de tristeza y alegría.

Nada distinto (aunque más espectacular), que la filmación del velorio del pintor Emiliano Di Cavalcanti (1897-1976) en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro, que Glauber narró como si se tratase de un partido de futbol y con música de carnaval: "¡Soy protestante y no lloro ante la muerte!", gritó a los medios mientras la policía se lo llevaba detenido.

Como Brasil es un país donde algunos muertos viven, el famoso pintor de mulatas gozó con el escándalo. En el legendario Diario Carioca, Di Cavalcanti había escrito: "Vivimos en una época de combate, en una época de lucha, y todo hombre actual debe enfrentar los antagonismos" Y con el bolchevique Bogdanov, remataba: "Donde no hay imágenes vivas no hay arte ni poesía (15 de octubre de 1933)".

Glauber Rocha fue hijo de Di Cavalcanti. Aunque con precisión su espíritu sintonizaba mejor con el Manifiesto antropófago (1926), del poeta Oswald de Andrade, uno de cuyos puntos decía: "Le pregunté a un hombre lo que era el derecho. Me respondió que era la garantía del ejercicio de la posibilidad. Ese hombre se llamaba José de Galimatías. Me lo comí".


Niño aún (13 años), Glauber participó como crítico de cine en un programa infantil de radio. A los 15 frecuentaba un cine-club, a los 17 realizó el cortometraje El Patio y fundó una productora de cine, y en los periódicos de Bahía escribió crónicas policiales y de cultura.

En Sao Paulo, Glauber conoció a los fundadores del Cinema Novo, asistiendo a la proyección y debate de obras emblemáticas del neorrealismo italiano: Ladrón de bicicletas, Rocco y sus hermanos, La Strada, Mamma Roma. Realizados con recursos precarios, actores no necesariamente profesionales, y descarnados testimonios de la clase obrera italiana de la posguerra, aquellos filmes marcaron el norte de su creación: no una escuela estética, no un partido político. Sí un cine nacional que deje para siempre el neocolonialismo cinematográfico que condena repetir las fórmulas y hallazgos de otros.

Del neorrealismo de Barravento (1962), con actores no profesionales y pescadores de Bahía, hasta la poesía barroca de Tierra en trance (1967), el cine de Glauber Rocha empleó un lenguaje preciso, despojado de adjetivos inútiles e insustanciales.

Escribía o declaraba Glauber: "el cine no será una máscara porque el cine no hace la revolución; el cine es uno de los instrumentos revolucionarios. La colonización amenaza continuar incluso después de la revolución. La Fox, la Paramount, la Metro son nuestros enemigos, necesitamos de los santos y orixás, hay que negar la razón colonizadora y superar el moralismo dogmático que mezquina los héroes."

La historia de Dios y el Diablo en la tierra del sol, una de sus películas más impactantes, transcurre en la escenografía descrita por Euclides da Cunha en Os Sertoes (1902). La crónica, magistral, narra la gran guerra campesina de Canudos (1895-97), donde el gobierno de la época sufrió la derrota de cuatro expediciones y el ejército brasileño tomó cuatro prisioneros: un viejo, un niño y dos hombres agotados. Nadie se rindió.



En Canudos, precisamente, las cámaras de Glauber sorprenden al extraño Antonio Das Mortes, matador de cangaceiros (bandidos), platicando en el viejo mercado con el ciego Julio, quien recuerda los motivos centrales de la rebelión. Das Mortes trabaja para los terratenientes y anda en busca del bandido Corisco para matarlo. Pero al ciego confiesa que si bien su oficio es matar, no quiere hacerlo más; y que si lo hace es porque "no puede vivir descansando en esta miseria".

El ciego Julio replica que el pueblo es inocente. Entonces, el matador clava la mirada en el espectador: "Un día va a haber una guerra en este sertao (desierto del nordeste de Brasil), una guerra sin la ceguera de Dios y el Diablo. Yo, para que esa guerra venga algún día, yo, que maté a Sebastiao (santón de la región) voy a matar al Corisco para después morir a mi vez, pues nosotros somos todos la misma cosa".

Corisco, el bandido, dice que los poderes del pueblo son invencibles. Pero la realidad, según Glauber, "es la fuerza del inconsciente en dos planos: uno, hecho por la conciencia hacia los cultos y la civilización, y el otro determinado en la imagen del inconsciente, a la cual se le llama poesía o magia".

En el ensayo Estética del hambre (1965), Glauber Rocha afirma que el factor elemental de la liberación radica en la condición objetiva de los pueblos. El ensayo ataca a los partidos políticos nacionalistas y de la izquierda, a los que califica de "representantes de la concepción festiva de la revolución y de ser producto de una concepción intelectual aristocrática y burguesa, heredada del academicismo, privilegios, vedettes, concursos, premios y festivales".

En Italia, la película Antes de la revolución (Bertolucci, 1964), sostiene iguales críticas a personajes de la izquierda que "parecen estar más comprometidos con sus propias lujurias que con el marxismo, y esta actitud es la que impide el triunfo de su proyecto político".

Rocha sostenía que la credibilidad de un presupuesto revolucionario depende de su permanencia en el tiempo, de la firmeza y decisión para impulsar la acción que en términos de arte y cultura debe girar en torno a una premisa central: no mentir al pueblo.


En 1968, un grupo de estudiantes de La Sorbona afirmó que Antes de la Revolución, Week End (Godard, 1967) y Tierra en trance (Rocha, 1967) fueron las películas que más influyeron en el mayo parisino.

Todas las copias de Dios y el Diablo... fueron destruidas por la dictadura militar brasileña (1964-85), menos la que llegó clandestinamente al Festival de Cannes. La censura prohibió la exhibición de Barravento (premiada en Karlovy Vary, 1962), Tierra en trance (1967), El dragón de la maldad contra el santo guerrero (premio al mejor director en Cannes 1969), El león de siete cabezas y Cabezas cortadas (1970).

Sin embargo, en el último tramo de su corta vida, ciertas declaraciones de Glauber parecían acercarlo a las alucinaciones de los santos y los justicieros de vanguardia con crisis de conciencia, sumergido en angustias de intelectuales como el Paulo Martins de Tierra en trance, o las del guerrillero que viaja al Congo y allí queda estremecido porque una cosa es hablar de relativismo cultural, y otra observar in-situ prácticas culturales que se liberan devorando el hígado o el corazón, y cortando cabezas del enemigo con gritos, música y danzas guerreras.

Los desconcertantes comentarios de quien ya era expresión viva de la cultura brasileña, descolocaron a muchos de sus amigos, y a más de un crítico de arte. En 1974, el cineasta declaró a la revista Visión que el general Golbery do Couto e Silva era un "militar nacionalista, uno de los genios de la raza". La dictadura de Brasil, pensaba, daría un giro tras objetivos como los del general peruano Juan Velasco Alvarado y el libio Kadafi que vendrían a realizar, como Antonio Das Mortes, "los cambios que la izquierda no supo o no pudo hacer."

No obstante, en una época donde todo parece entrifugarse en el relativismo cultural, la confusión ideológica y el adocenamiento político, las palabras de Darcy Ribeiro cobran fuerza y razón: "Glauber Rocha nos ha dejado como herencia su indignación".

Con 12 películas realizadas, el director de Dios y el Diablo... perteneció a una generación de creadores que antes de cumplir los 30 años todo lo habían dado de sí y después de los 30 se preguntaban por dónde seguía la exégesis de la revolución, no dejaban de firmar sus cartas y comunicados tal como lo hacía Glauber:

A esquerda, tudo. A direita, nada.
A la izquierda, todo. A la derecha, nada.





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martes, 22 de febrero de 2011

Recordando a Malcolm X

 "No juzgamos al hombre por el color de su piel. No te juzgamos por ser blanco; no te juzgamos por ser negro; no te juzgamos por ser moreno. Te juzgamos por lo que haces y por lo que practicas. Y mientras practiques la maldad, estaremos en tu contra. Y para nosotros, la principal, la forma más grande de maldad es la que se basa en juzgar a un hombre debido al color de su piel..." 

Así lo dijo Malcolm X el 16 de febrero de 1965, cinco días antes de morir asesinado. Una semana como esta, hace 46 años, falleció por culpa de 16 disparos que le robaron el aliento. Ese mundo del que él hablaba, ese mundo que le tocó vivir, no dista mucho del que nos toca vivir a nosotros.

Como el 2011 es el Año Internacional de las Comunidades Afrodescendientes -proclamado por la ONU-, me pareció una excusa perfecta para recordar a este líder, reconocido como uno de los más influyentes afro estadounidenses que han existido.


Algunas de sus frases…
“No puedes separar la paz de la libertad, porque nadie puede estar en paz, a no ser que tenga su libertad”

"A race of people is like an individual man; until it uses its own talent, takes pride in its own history, expresses its own culture, affirms its own selfhood, it can never fulfill itself"

“A man who stands for nothing will fall for anything"

“La educación es el pasaporte hacia el futuro, el mañana pertenece a aquellos que se preparan para él en el día de hoy”

"Nunca nos comunicamos si nosotros hablamos un idioma y él otro. Nos dedica el lenguaje de la violencia, mientras nosotros nos desgañitamos en pobres razonamientos pusilánimes, imaginando que va a entendernos. Aprendamos a hablar su leguaje. Si se expresa con un fusil, hablémosle de fusiles...(Diciembre de 1964)

"If you're not ready to die for it, put the word 'freedom' out of your vocabulary"

Publicaciones y enlaces recomendados sobre Malcolm X…

En audio y video, escúchelo y véalo


domingo, 20 de febrero de 2011

Tres poemas de Bukowski

Foto tomada de www.charlesbukowski.cjb.net


A solas con todo el mundo
La a carne cubre el hueso
y dentro le ponen
un cerebro y
a veces un alma,
y las mujeres arrojan
jarrones contra las paredes
y los hombres beben
demasiado
y nadie encuentra al
otro
pero siguen
buscando
de cama
en cama.
La carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que
carne.
No hay ninguna
posibilidad:
estamos todos atrapados
por un destino
singular.
Nadie encuentra jamás
al otro.
Los tugurios se llenan
los vertederos se llenan
los manicomios se llenan
los hospitales se llenan
las tumbas se llenan
nada más
se llena

Cómo ser un gran escritor 
Tienes que cojerte a muchas mujeres
bellas mujeres,
y escribir unos pocos poemas de amor decentes
y no te preocupes por la edad
y los nuevos talentos.
Sólo toma más cerveza, más y más cerveza.
Anda al hipódromo por lo menos una vez
a la semana
y gana
si es posible.
aprender a ganar es difícil,
cualquier pendejo puede ser un buen perdedor.
y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu
cerveza.
no te exijas.
duerme hasta el mediodía.
evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.
acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares
(en 1977).
y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota
ya sea por buenas o malas razones.
un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.
quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos
y como las arañas, sé
paciente,
el tiempo es la cruz de todos
más
el exilio
la derrota
la traición
toda esa basura.
quédate con la cerveza,
la cerveza es continua sangre.
una amante continua.
agarra una buena máquina de escribir
y mientras los pasos van y vienen
más allá de tu ventana
dale duro a esa cosa,
dale duro.
haz de eso una pelea de peso pesado.
haz como el toro en la primer embestida.
y recuerda a los perros viejos,
que pelearon tan bien:
Hemingway, Celine, Dostoievski, Hamsun.
si crees que no se volvieron locos en habitaciones minúsculas
como te está pasando a ti ahora,
sin mujeres
sin comida
sin esperanza...
entonces no estás listo
toma más cerveza.
hay tiempo.
y si no hay,
está bien
igual

Pensión de mala muerte
No has vivido
Hasta no haber estado en una
Pensión de mala muerte
Con nada mas que una lamparita
Y 56 hombres apretujados en catres
Y todo el mundo roncando a la vez
y algunos de esos
Ronquidos tan profundos y
Tan bastos e increíbles......
Oscuros, carrasposos,
Infrahumanos, resollantes
Del mismísimo infierno
Parece como si
Se te partiera la cabeza
Entre esos sonidos de muerte
Y los olores entremezclándose:
Medias sucias y rígidos y
Calzoncillos con orines y excremento
Y por encima de todo eso
Un aire que circula lentamente
Muy parecido al que emana de los
Cubos de basura destapados
Y esos cuerpos en la oscuridad
Gordos y flacos y encorvados
unos sin piernas sin brazos
otros sin cerebro
y lo peor de todo:
la total ausencia de esperanza
los envuelve, los cubre totalmente.
No se puede soportar
Te levantás
Sales
Caminas por las calles
Subes y bajás aceras
Pasas edificios
Doblas la esquina
Y vuelves a subir
la misma calle
pensando
todos esos hombres
fueron niños una vez
¿qué les pasó?
¿y que me pasó a mi?
Esta oscuro y hace frío ahí fuera.

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